El objetivo de estas notas, es ayudar a los futuros viajeros a preparar y realizar su próximo viaje por África.
Para alcanzar dicho objetivo, incluiré: descripciones útiles, documentación necesaria, itinerarios, noticias de interés y todo aquello que crea puede sernos de utilidad.
Debemos tener en cuenta que todo lo relacionado con los requisitos y con las situaciones que tendremos que afrontar para realizar estos viajes, pueden cambiar de un día para otro.
Para que sea realmente útil, realizaré las correcciones y las actualizaciones de las que tengamos conocimiento. Tarea imposible de realizar únicamente con mi experiencia, por lo que espero poder recibir la ayuda de otros viajeros que nos aportarán las últimas novedades con las que se han encontrado en su último viaje.
Agradezco a todos su colaboración, con la que sin duda, conseguiremos que este Blog poco a poco pueda convertirse en una herramienta útil para futuros viajeros.
Espero que la información que irá apareciendo, sea totalmente correcta y ajustada a la realidad del día, pero nunca descartéis la posibilidad de que contenga pequeños errores, sobre todo en lo referente a rutas.
INTRODUCCIÓN
La descripción de los viajes que vamos a ir presentando, no van a ajustarse al típico relato de anécdotas y vivencias, aunque las haya. Lo que pretendo, es poner al alcance de todos los que lo deseen, los itinerarios y las descripciones útiles, que puedan servir de ayuda, para la preparación de vuestros futuros viajes y de guía en su desarrollo.
Para facilitar su búsqueda, publicaremos un índice de contenidos.
Mis viajes comienzan con el deseo de “vivir” aquel lugar sobre el que he oído hablar, sobre el que he leído, o sobre el que, por una u otra razón, se ha convertido en una ilusión personal, es decir, todo viaje nace con la esperanza de realizar nuestros sueños.
Es entonces cuando nos marcamos el objetivo del viaje y decidimos: adonde queremos llegar, que altura que queremos alcanzar o que territorio vamos a explorar. Una vez definido el objetivo, comienza la preparación del viaje, que es la primera, de las tres partes claramente diferenciadas de las que consta todo periplo.
La primera parte, es para mí esencial y maravillosa, es cuando tratamos de ampliar nuestros conocimientos, con libros y revistas, sobre los lugares que queremos visitar. Es el momento de recurrir a esa maravillosa herramienta que es “Internet” y ponernos en contacto con los amigos, que perteneciendo a los diferentes foros de viajes en 4×4, aportarán sus vivencias y nos aconsejarán sobre lo que no debemos hacer, en alguna de las situaciones que previsiblemente nos encontraremos. Y lo más importante, es el momento de ponerse en contacto con los posibles compañeros de viaje y con ellos completar la preparación y elegir las fechas.
Una vez que damos por concluida esta primera parte, llega la segunda, que es la ejecución del viaje, momento que esperábamos para poder ver, tocar, sentir, oler, saborear lo que hemos soñado, es decir es el momento de realizar y vivir nuestro viaje. No tengo ninguna duda cuando afirmo, que es el olor, el sentido que más profundamente recuerdo de los sitios que he visitado.
La tercera y última parte del viaje comienza cuando llegamos a casa, cansados, posiblemente con algún desarreglo físico, pero totalmente satisfechos.
En esta tercera fase, reviviremos con nuestros amigos, todas las vivencias del viaje y por supuesto, las compartiremos con los foreros, que tanto nos ayudaron en su preparación.
Es el momento de recordar los momentos vividos, los paisajes visitados y a la gente con la que hemos compartido momentos inolvidables. Gentes, de las que en muchos casos, hemos recibido mucho más de lo que dimos y de las que hemos aprendido a ser generosos y hospitalarios. Es una pena no tener los conocimientos lingüísticos necesarios, para poder mantener una verdadera conversación, ya que en la mayoría de los casos, tenía que limitarme al intercambio de un gesto o una sonrisa.
Hay rostros que no se me olvidarán jamás.
OBJETIVOS PARA EL VIAJE
Durante la preparación del viaje, siempre me surge una duda: ¿Es necesario que nos marquemos un objetivo, o una meta, a alcanzar en el viaje? Estoy convencido, que todos o casi todos, hemos contestado que sí e incluso, alguien puede haber dicho que sin objetivo no se puede preparar un viaje.
Analicemos ese sí, tan contundente que hemos dado.
Comenzaremos por analizar, si todos entendemos lo mismo con la frase “poner un objetivo”, porque dependiendo del significado que cada cual nos demos, la contestación puede ser diferente.
Si la palabra “objetivo” significa: meta a alcanzar en un tiempo concreto, que determinará el logro o el fracaso del proyecto; yo estoy RADICALMENTE EN CONTRA.
Para que quede claro, voy a poner un sencillo ejemplo:
El objetivo de nuestro viaje es alcanzar la ciudad de TOMBOUCTOU (Malí).
El viaje que emprendemos, se desarrolla con toda “normalidad” hasta llegar a Mopti, hemos recorrido 5500 Km. y estamos a tan solo 300 de Tombouctou; unas inundaciones imprevistas nos impiden llegar a la ciudad. Así que, en la reunión que mantenemos todas las mañanas para preparar la etapa del día, decidimos cambiar de dirección y dirigirnos hacia la Falla de Bandiagara y desde ese punto, continuar nuestro viaje. ¿Alguien consideraría el viaje como un fracaso, aunque no hayamos alcanzado nuestro objetivo de partida? Creo sinceramente que ninguno de los participantes en el viaje, estaría de acuerdo.
Ahora bien, si denominamos “objetivo”, al referente que nos sirve de base, para poder realizar una correcta planificación del viaje, tanto desde el punto de vista técnico y del material que vamos a necesitar, como de la experiencia, el estado físico y psicológico, de los miembros que van a componer la expedición; entonces estoy TOTALMENTE DE ACUERDO. El determinar el objetivo del viaje, se convierte en un acto imprescindible.
Para comprenderlo mejor propongo tres ejemplos de viaje; en todos, el objetivo es el mismo del ejemplo anterior, alcanzar la ciudad de TOMBOUCTOU (Malí) y sin embargo, la ejecución de cada uno de ellos va a ser totalmente diferente.
Ejemplo de los viajes:
a) En el primer viaje, atravesaremos Marruecos por la costa, ya en Mauritania nos dirigimos hacia Nouakchott, seguiremos por la ”Ruta de la Esperanza” hasta Ayoun el Atrouss, cruzamos la frontera hacia Bamako y después de visitar Mopti, alcanzamos Tombouctou.
b) Para el segundo viaje, aunque bajamos por la costa marroquí, nos desviaremos por la pista del ferrocarril, hasta Chinguetti, Tidjika, Tichit, Nema, cruzamos la frontera de Malí por Adel Bagrou y por fin Tombouctou.
c) Para el tercero, escogemos la línea recta y nos dirigimos desde Ceuta a las ciudades de Taouz o Mhamid en el sur de Marruecos, para desde cualquiera de ellas, cruzar la frontera de Argelia y alcanzar las ciudades de Tebelbala o Tinfouchy. Una vez llegados a una de estas ciudades, ponemos en nuestro compás el rumbo 180º (SUR) y desviándonos lo menos posible, recorreremos los 1800 km que hemos medido sobre el mapa y que pueden convertirse, siendo optimistas, en 3000 km reales de terrible desierto, para llegar a Tombouctou.
Aunque el objetivo sea el mismo en los tres ejemplos, cada ruta nos va a exigir una preparación de los vehículos totalmente diferente, el equipo para cada una de las rutas no se parecen prácticamente en nada y sobre todo, la experiencia, la preparación física y sicológica de todos los miembros de la expedición que van a realizar el tercero de los viajes que proponemos, tendrá que ser preparada muy cuidadosamente, de una de ellas o de ambas, que podamos alcanzar nuestro objetivo.
Ojo, con el “cansancio psicológico” en los viajes, puede afectarnos mucho más que el acumulado por: el conducir kilómetros y kilómetros, los atascos, los innumerables controles, las noches sin dormir y todo lo inesperado del viaje. Mantener la cabeza “en su sitio” puede ser vital para concluir el viaje sin grandes problemas.
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