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Cuando circulemos por carreteras y pistas del continente africano, debemos extremar la precaución, es frecuente encontrarnos en el centro de la calzada o al tomar una curva, con personas, carruajes, o cualquier animal. Desaconsejaría circular de noche o anocheciendo; el riesgo de cruzarte con un vehículo circulando sin luz y hasta con un grupo de personas sentados en la carretera en plena noche, es enorme.

En caso de accidente, no debe moverse el coche hasta que llegue la Gendarmería Real.

La circulación por carreteras

La red de carreteras está creciendo y mejorando de día en día, dicho esto, la mayoría siguen estando en malas condiciones y mal señalizadas. Los conductores, por decirlo suavemente son impredecibles. Todo junto, hace que conducir por África entrañe riesgos evidentes, que nos obligarán a prestar la máxima atención en todas las circunstancias.

La mayoría de las carreteras del sur de Marruecos, únicamente tienen una franja de asfaltado en el centro, espacio justo para un vehículo, cuando nos crucemos con otro coche, deberemos saliros del asfalto, al menos, las ruedas exteriores y si te cruzas con un camión, lo más probable es que tengas que salirte totalmente (la ley del más grande). Cuando circulemos por este tipo de carreteras o por pistas y nos crucemos con otro vehículo, presionaremos con la mano sobre el parabrisas,  reduciendo de esta forma  el riesgo de rotura en caso de recibir el impacto de una piedra.

Suelen producirse frenazos bruscos e inesperados, por lo que guardar la distancia de seguridad es imprescindible.

Es recomendable, que el coche que circula en cabeza del grupo, avise al resto de cualquier situación anómala o que pueda entrañar un riesgo, también es conveniente  avisar de la presencia de un control de carretera.

Circulando en grupo por esas carreteras, existe una práctica muy extendida (que yo desaconsejaría), que consiste en utilizar la emisora, para irse avisando de la presencia de un vehículo circulando en sentido contrario a nuestra marcha, de esta forma, sabemos cuándo podemos y cuando no podemos realizar un adelantamiento, en situaciones de poca visibilidad. Mucho cuidado con esta práctica, cerciórate que no existe riesgo antes de adelantar.

La circulación en la ciudad

El tráfico en la mayoría de las ciudades, es un caos, las normas de circulación son escasas y su cumplimiento prácticamente nulo.

Es frecuente ver a los peatones caminar por el centro de la calle,   “darte de narices”  con vehículos tirados por animales o rodeado por una nube de motocicletas.

Estas situaciones y otras similares representan un verdadero peligro y te exigirán circular con la máxima atención.

Sobre todo, mucho cuidado con los niños. La utilización del claxon es imprescindible.

La circulación por pistas, “hamadas”, oueds, etc.

Las pistas por las que circulamos en nuestro país,  no se parecen en nada, a las pistas que nos vamos a encontrar en África, en algunos lugares de este continente estarán claramente marcadas, pero en la mayoría, se limitaran a un conjunto de rodadas que no sabemos de dónde vienen, ni a donde van, y que nos exigirá saber exactamente en qué dirección tenemos ir.

Tendremos que ajustar la presión de los neumáticos al tipo de terreno por el vayamos a circular: si lo hacemos por pistas pedregosas mantendremos la presión alta y la bajaremos cuando lo hagamos sobre arena.

La velocidad, siempre deberá ser moderada, de esta forma, disminuirá la posibilidad de tragarnos un obstáculo imprevisto y evitaremos en lo posible reventones y hasta vuelcos.

Cuando circules por lugares totalmente lisos, valga como ejemplo, las llanuras del lago Iriki, tendrás la tentación (y posiblemente caerás en ella) de pisar el acelerador y sentir la sensación de velocidad. Recuerda cuando circules por lugares con esas características, que la seguridad es solo aparente, y que puede surgir un agujero, una mata de yerbas de camello, un río de arena (oueds), que no verás hasta que estés encima y si en ese momento la velocidad es alta, por muy rápido que reacciones, no podrás evitar “tragarte” el obstáculo y como resultado un posible accidente, que puede ser grave.

Rodando fuera de cartera, dejaremos una enorme estela de polvo, la dirección del viento nos indicará la separación que deberemos mantener con el coche que  nos precede, que como mínimo deberá ser lo suficiente para permitirnos ver la pista y de esa forma, evitar una situación comprometida, si se produce una parada brusca del vehículo que va delante. JAMAS, te cruces por delante de otro coche, porque le dejaras momentáneamente sin visión y sin la posibilidad de reaccionar ante un imprevisto.

Otra de las superficies, por la que vamos a tener que circular en muchas pistas es la conocida como “tulé” ondulaciones transversales, que harán que el coche vibre, dando la impresión que se desarma. Para que las vibraciones aminoren, deberemos ir acelerando suavemente hasta alcanzar una velocidad, en la que el coche solo se apoya en la cresta de la ondulación, con lo que evitaremos que los rebotes sean tan bruscos (al menos, eso dice la teoría, en la práctica, no he conseguido nunca alcanzar plenamente ese estado). Procura no frenar con brusquedad, cuando circules sobre este tipo de pista.

En nuestros viajes por África vamos a tener la necesidad de movernos y atravesar con frecuencia, dunas, oueds  y otras zonas arenosas.

No olvides llevar: planchas de desatasco, pala, eslingas, grilletes, manómetro, compresor de aire, etc.

Por sus cualidades, circular sobre arena suelta, resta mucha potencia al vehículo, por lo que será conveniente circular con las relaciones cortas, pero en marchas largas, pues también hace falta cierta velocidad para que el vehículo no se detenga. Conviene circular por las roderas que han dejado los vehículos que nos han precedido, ya que, normalmente, la arena se encontrará más compacta. Circular moviendo ligeramente el volante de izquierda a derecha, ayudará a no quedarse clavado.

Si la etapa va a ser de mucha arena, es mejor comenzarla muy de mañana, pues a esas horas está más compacta y un poco más húmeda.

Las presiones que utilizaremos, dependerá de factores como el tipo de neumático que calcemos, la situación de la arena, el peso del vehículo, etc. Dependiendo de estos factores, las presiones oscilaran entre 1,2 y 1,0 kg/cm2 e incluso en superficies excesivamente blandas, podremos bajar la presión de los neumáticos hasta 0,5 kg/cm2, pero, una vez superadas las zonas de arena, restableceremos las presiones, de acuerdo al piso por el que circulemos.

Nunca frenar de golpe, ni hacer giros bruscos ya que clavaríamos el coche. En caso de que nos quedemos atascados no hay que insistir con el acelerador, pues lo único que conseguiremos es que el vehículo se hunda más, haciendo el rescate más difícil.

El conducir sobre o a través de  dunas, es más difícil, deberemos tener en cuenta los mismos consejos que sobre arena blanda, procurando afrontarlas de frente, nunca en diagonal pues podemos volcar y además, deberemos prever la salida de la duna, asegurándote que no sales a un cortado y de no pararte en la cima. Las consecuencias en el primer caso, dependiendo de la altura y del desnivel, pueden ser graves, en cuanto a quedarte enganchado en lo alto de una duna, va a exigirte, “tirar de pala”.

Cuidado con la hora del medio día: los socavones y ondulaciones no se ven y podemos salir volando y/o volcar.

Una vez que hemos atravesado el tramo de arena y volvemos al terreno duro y pedregoso de la pista, echaremos mano del comprensor y con paciencia, hincharemos los neumáticos a la presión adecuada. Tenemos otra posibilidad para hinchar los cuatro neumáticos sin esfuerzo y con rapidez; para ello utilizaremos los neumáticos que llevamos de repuesto y que llevamos hinchados a 6 kilos de presión, con cada neumático de repuesto y utilizando una goma de trasvase, podemos hinchar las cuatro ruedas del coche.

El consumo de combustible en las zonas de arena, es mucho más elevada que sobre otra superficie, tenlo en cuenta para prever la reserva que debes llevar.

Los controles

No debe sorprenderte, la multitud de controles que en la mayoría de los países por los que vas a circular, te vas a encontrar. Controles, realizados unas veces por la policía, otras por militares y en algunos casos por agentes de aduanas, también es posible que en algún momento tengas que pasar los tres, uno detrás de otro. En todos ellos, las preguntas serán las mismas: Datos personales y del vehículo, de dónde vienes, a dónde vas, etc.

Para agilizar la tarea y facilitarles el trabajo, se suelen llevar unas fichas con todos los datos que te exigen (escritas en francés), que entregaras a la autoridad que realice el control, la mayoría de las veces te agradecerán el detalle. Estas fichas podrán tener formatos diferentes: pueden ser individuales, una ficha por cada coche con sus ocupantes o una ficha que recoja los datos de todos los miembros del grupo (ANEXOI). Lleva entre 20 y 30 fichas por coche, es mejor que sobren que falten. También es posible que esta misma ficha, la acepten sustituyendo la hoja de inscripción en los hoteles.

Alcohol: En Mauritania está prohibido. En alguna ocasión (cada vez menos), puede que te amenacen  con registrarte el coche, para evitarlo puede que tengas que soltar algo (dinero, ropa u otra cosa), sobre todo en la frontera, suelen ser un poco pesados.

Tómalo con tranquilidad y no te enfades, antiguamente era obligatorio el pago de tasas por circular por carretera, ahora es solo una propina, un regalo, un “cadeaux”, con uno o dos euros en moneda local que les demos, será suficiente. De una forma educada y con una sonrisa, les indicas que es para que se tomen un té al final del día. Si tus “principios” te impiden dar propinas, pues no das nada.

 

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