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Es frecuente encontrarte a los viajeros que recorren África, con los coches cargados con todo tipo regalos, para su distribución a lo largo del recorrido.

Los viajeros que cargan con estos regalos, salvo excepciones, son personas con enormes deseos de ayudar; pero la mayoría, con pocos conocimientos del tipo de ayuda que necesitan los habitantes de estas regiones y menos aún de la forma más adecuada para su distribución.

Esto no quiere decir que esté en contra de llevar ayuda en nuestros viajes. Lo que estoy totalmente en contra, es de llevar cierto tipo de regalos y de algunos de los sistemas de reparto que he presenciado.

Nos hemos encontrado con personas entregando juguetes eléctricos o electrónicos, sin pensar, que las pilas en ciertos lugares son difíciles de encontrar y muy caras, por lo que estos juguetes se volverán casi inútiles a los pocos días.

Voy a contaros una anécdota, que ilustrará a la perfección lo que quiero decir. La historia ocurre cuando casi terminábamos la etapa entre Chinguetti y Tidjikja, en un oasis que se llama Rachid, al que nos hemos desviado por indicación de un miembro de la expedición.

No tengo la fotografía (por desgracia), que refleje la expresión de la cara de una niña de unos ocho años y de la sus amigas, cuando un miembro de nuestro grupo, saca de su caja una muñeca y la enseña, me dio la impresión, que los brazos de todas las niñas tenían un resorte, ya que se dispararon al unísono hacia la muñeca. Tampoco tengo la habilidad literaria que sería necesaria, para describir el entusiasmo que se ve en la cara de una de las niñas, en el momento que logra hacerse con la muñeca, y apretarla contra su pecho, su cara se iluminó con una sonrisa y yo pensé, debe sentirse la niña más feliz del mundo. La chica que hizo el regalo, es rodeada por el grupo de niñas, asombradas de lo que puede hacer la muñeca, les indica donde pulsar para que hable, como de la cambian los vestidos, etc. y lo más asombroso, les muestra levantando el vestido a la muñeca que incluso puede hacer “pis”. La niña que hasta ese momento no había soltado del todo la muñeca, abre los ojos con sorpresa y suelta la muñeca como si quemara, el círculo que se había formado entorno a nuestra compañera para no perderse detalle, se ensancha con rapidez, dejándola sola en el centro con la muñeca en la mano, sin entender muy bien lo que había pasado.

Este episodio, es un ejemplo de lo delicada que puede llegar a ser una situación, cuando desconocemos los principios culturales, por los que rigen las personas que tenemos delante de nosotros.


Si realmente quieres transportar ayuda en tu próximo viaje, hazlo, pero hazlo con sentido común, infórmate sobre el tipo de ayuda más conveniente que puedes llevar y como hacer la distribución.

En esta época, en la que disponemos de grandes herramientas de comunicación, como los foros, facebook o twitter entre otros, que nos posibilitan poder estar en contacto con personas que conocen, viven o trabajan en el entorno que tengas pensado visitar, y por lo tanto, pueden proporcionarnos toda la información que necesitemos. Otras fuentes a las que podemos recurrir son las ONGS, que trabajan por África y que pueden ayudarnos en nuestro propósito. Apunto dos direcciones en las que  figuran, entre otras informaciones una amplia relación de ONGS  http://www.ikuska.com/Africa/ongs.htmhttp://ong.consumer.es

Capítulo aparte merece la forma de entregar los regalos.

Cuando vayas a entregar los regalos que has decidido llevar, detén el coche, baja y haz la entrega en mano. Nunca, nunca tires nada por la ventanilla del coche, por muchas razones, que voy a resumir en dos: por la dignidad del que recibe lo que entregas y por seguridad, sobre todo con los niños.

Algunos ejemplos de ayudas que suelo transportar, independientemente del destino que tenga y que siempre serán útiles:

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